7 de abril de 2022

Claves en el trabajo de rebote

El rebote es un aspecto fundamental del juego. En este artículo conocerás las que considero son las claves para que cualquier equipo pueda dominar los tableros...
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Claves en el trabajo de rebote

El rebote es un aspecto fundamental del juego. En este artículo conocerás las que considero son las claves para que cualquier equipo pueda dominar los tableros...
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El rebote es uno de los aspectos en los que es más necesario trabajar cuando entrenamos equipos de formación.

Podemos esperar que cualquier chico lance a canasta o bote el balón por propia iniciativa, pero no podemos esperar que haga lo mismo en relación al rebote.

En otras palabras, el rebote no es una acción que de forma natural los chicos practiquen más allá de cuando se encuentran en situación real de juego.

De ahí que sea común ver como en categorías de base muchos jugadores simplemente se quedan mirando el balón y no adoptan una actitud proactiva en el rebote.

En el artículo de hoy voy a proponer las que considero son las claves para el trabajo de rebote, o lo que es lo mismo, mi propuesta para lograr que un equipo destaque de forma notable frente a los rivales en un apartado del juego tan relevante como este.

Clave nº 1: Conocimiento y observación

La acción del rebote ha sido objeto de innumerables mediciones. Si bien puede considerarse que hay un alto grado de aleatoriedad en esta situación del juego, los estudios que se han realizado aportan cierta información básica que podemos hacer llegar a nuestros jugadores.

Esta información es relativa a las principales variables que entran en juego a la hora de intentar predecir donde caerá un rebote, que son, la ubicación desde la que se realiza el tiro (centrado, lateral o esquinado) y la distancia.

No se trata de hacer que los jugadores memoricen porcentajes para tratar de adivinar el destino de un rebote, pero sí conviene darles cierta orientación en forma de información genérica que puedan asimilar de forma simple.

Esa información básica (los tiros lejanos tienen más opciones de producir rebotes lejanos, hay un mayor porcentaje de rebotes que salen en dirección opuesta al lugar desde el que se ha realizado el tiro, etc) ha de complementarse con un trabajo de observación que debe llevar a cabo el propio jugador.

Una manera de acostumbrar a los jugadores a tratar de predecir el lugar donde caerá el balón es, por ejemplo, hacer que los que no estén involucrados en el ejercicio en ese momento señalen con su mano la dirección en que creen que saldrá el rebote antes de que la bola toque el aro.

De este modo logramos que interioricen un aspecto fundamental, como es mirar la trayectoria del tiro para poder así desplazarse con anticipación a donde creen que caerá el balón.

Clave nº 2:Entrenar la técnica

El siguiente aspecto en el que hay que trabajar es en la técnica. La posibilidad de capturar rebotes se incrementa de forma significativa si todos nuestros jugadores conocen la técnica correcta para bloquear a un atacante que trata de obtener un rechace y la practican frecuentemente.

El primer punto en el que debemos poner el foco es en localizar al atacante para así poder bloquearlo con éxito. La forma más rápida y efectiva es extender el antebrazo tratando de contactar con su pecho, ya que este gesto nos permite saber donde se encuentra sin que tengamos que desviar la mirada de la trayectoria del tiro.

Una vez el jugador ha tomado contacto con el rival más cercano, la siguiente acción consiste en pivotar para colocar el cuerpo por delante. El jugador debe mantener el pie más cercano al rival fijo en el suelo y girar mediante un pivote de manera que su cuerpo quede entre el oponente y el aro.

A partir de ese pivote el jugador debe realizar una serie de movimientos que determinarán la eficacia de su bloqueo.

Los brazos han de permanecer abiertos y estirados hacia atrás, ya que necesitamos disponer de información acerca del camino que trata de tomar el atacante. Al no ser posible obtener esa información de manera visual, porque el jugador debe estar mirando la trayectoria del balón, debe obtenerla por medio del tacto.

El centro de gravedad ha de estar bajo, con las piernas flexionadas y el culo tomando contacto con el atacante.

Desde esa posición el jugador intentará empujar a su rival hacia atrás para crear un espacio, y ante un previsible intento del oponente de hacerse con el rebote rodeándole, llevará a cabo pasos cortos laterales tratando de cerrarle cualquier camino que pretenda tomar.

Una vez que el jugador ha logrado neutralizar cualquier intento del rival, es cuando rompe la flexión de piernas y se impulsa tan alto como pueda para capturar el rebote.

Aquí puede verse la secuencia al completo.

Clave nº3: Estimular la agresividad

Será difícil encontrar cualquier texto en el que se hable sobre el rebote en baloncesto en el que no se haga mención de la importancia que tiene una actitud agresiva bajo los aros.

Pero esto no es algo que venga de serie en todos los jugadores. Algunos tienen de forma natural un espíritu combativo que les facilita la obtención de buenas cifras de rebotes, pero no podemos depender de si nos han tocado o no buenas cartas. La agresividad y la determinación también se entrenan.

Por un lado, necesitamos trabajar a nivel mental, poniendo énfasis en lo importante que es mantener una actitud intensa y agresiva en la cancha y premiando efusivamente a los jugadores que hacen gala de ella.

Pero también hay que planificar ejercicios destinados a promover el espíritu de lucha, para que los jugadores vayan incorporando a su ADN esa forma de desenvolverse en todo momento.

¿Cómo trasladamos esa agresividad a la acción propia del rebote? Haciendo énfasis en dos puntos a lo largo de cada ejercicio

1- Tomar contacto con el balón a la mayor altura posible: de este modo nos aseguramos de que el jugador pondrá el 100% de su capacidad en cada salto.

2- Acostumbrarlos a dobles y triples esfuerzos: planear ejercicios en los que el jugador tenga que realizar varios saltos de forma consecutiva, tocando el balón con los dedos de forma previa a agarrarlo.

Clave nº4: Consistencia

Mi última clave hace referencia a la consistencia en el trabajo de rebote. Un equipo sólido en este sentido solo puede construirse si el trabajo de rebote es percibido como una prioridad por parte de los jugadores.

No podemos esperar que nuestro equipo domine los tableros si el trabajo de rebote es residual o solo lo incluimos ocasionalmente. Debe ser una parte central en nuestra planificación.

La consistencia es lo que va a hacer que todo el trabajo anteriormente mencionado cale en los jugadores. Si el trabajo de rebote no está presente todas las semanas de manera destacada en tus sesiones, mucha de esta información terminará por ser ignorada.

Tus prioridades en el entrenamiento determinan lo que tu equipo va a mostrar en la cancha. Por lo tanto si tu pretensión es dominar los tableros necesitas que el trabajo de rebote sea importante en volumen e intensidad y que mantenga esa importancia a lo largo de toda la temporada.

Mi ejercicio favorito de rebote

Como sucede con cualquier otro fundamento, el rebote conviene entrenarlo con una variedad de ejercicios, con objeto de intentar cubrir el máximo posible de situaciones.

Sin embargo todos tenemos algún ejercicio que por una u otra razón encontramos más útil y que repetimos con más frecuencia.

En mi caso, este ejercicio es el que he bautizado como «Rebote Bradley», porque lo he aprendido de Brian Wardle, entrenador de la Universidad de Bradley.

Como se puede ver en el gráfico, el entrenador con balón pasa a cualquiera de los jugadores atacantes y a continuación canta un número correspondiente al defensor.

El defensor cuyo número es cantado sale a tapar al atacante, el cual dispone de un máximo de dos botes para anotar, mientras que los otros dos defensores han de tapar el rebote al jugador que tengan más cercano.

Este ejercicio me gusta porque, a diferencia de muchos otros ejercicios de rebote en los que los jugadores simplemente luchan por la posición debajo del aro, aquí tienen que enfrentarse a una situación más real como es la de tener que cerrar rebote a un jugador que llega al rebote ofensivo desde el exterior.

Aquí puede verse el ejercicio realizado por el propio Brian Wardle.

Resumiendo

La capacidad de rebotear de un equipo viene determinada en cierta medida por las cualidades físicas de sus jugadores. Pero sean éstas cuales sean, como entrenadores tenemos un margen bastante amplio para mejorar el rendimiento de este apartado del juego.

Es básico que los jugadores entiendan la importancia de esta faceta y que nuestro trabajo vaya acorde con ella. Solo así lograremos un equipo con la mentalidad y determinación necesarias para pelear cualquier balón en los aros.

El conocimiento y la observación, una buena técnica a la hora de bloquear al rival, inculcar agresividad a los jugadores y un trabajo continuado a lo largo de la temporada en todos estos aspectos son los puntos que en mi opinión marcan la diferencia entre un equipo que resulta exitoso en el rebote y otro que no.

Xuancar Navarro

Entrenador Superior de Baloncesto

Xuancar Navarro

Entrenador Superior de Baloncesto

Con 10 años de experiencia dirigiendo diferentes equipos de base, también ofrece servicios de comunicación para clubs de baloncesto a través del sitio web Xuancarnavarro.com  

Con 10 años de experiencia dirigiendo diferentes equipos de base, también ofrece servicios de comunicación para clubs de baloncesto a través del sitio web Xuancarnavarro.com

Con 10 años de experiencia dirigiendo diferentes equipos de base, también ofrece servicios de comunicación para clubs de baloncesto a través del sitio web Xuancarnavarro.com

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Comentarios

1 Comentario

  1. MauricioMayorga Folkes

    Estoy de acuerdo con lo q usted argumenta es uno de los trabajos q realizó frecuentemente es una fase importantísima un abrazo

    Responder

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