22 de agosto de 2024

Estilos de enseñanza en baloncesto de formación

El mayor o menor progreso de los jugadores en etapa de formación depende de muchos factores, entre ellos, los estilos de enseñanza a los que se ven expuestos...
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Estilos de enseñanza en baloncesto de formación

El mayor o menor progreso de los jugadores en etapa de formación depende de muchos factores, entre ellos, los estilos de enseñanza a los que se ven expuestos...
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No es fácil valorar la tarea de un entrenador porque, afortunadamente, existen muchos caminos para llegar a un mismo objetivo. Pero aunque cada uno tengamos un estilo propio y personal de hacer las cosas, hay cuestiones que no podemos pasar por alto.

Una de ellas es que, al igual que nosotros tenemos una forma preferida de enseñar baloncesto, los chicos también tienen una forma preferida de asimilar las enseñanzas. Si pasamos por alto este hecho corremos el riesgo de estar poniendo una gran cantidad de energía para terminar obteniendo resultados muy pobres.

Hoy quiero hablar sobre los diferentes estilos de enseñanza que existen y de cómo podemos utilizarlos para lograr los mejores resultados posibles en la transmisión de nuestros conocimientos.

¿Cómo reciben la información los jugadores?

El rendimiento de un jugador aumenta en base a una combinación de conocimientos y experiencias. Sea cual sea la edad del jugador que entrenemos, la simple exposición a nuestras indicaciones, junto a la práctica del baloncesto, van a provocar una mejora.

Ahora bien, si lo que pretendemos es acelerar el progreso, tenemos que lograr que esos conocimientos sean asimilados del modo más eficiente posible y que esas experiencias sean lo suficientemente variadas.

Para ello tenemos que saber que hay diferentes estilos de aprendizaje, y en consecuencia tenemos que adaptar nuestras enseñanzas a ellos. Dicho de otro modo, según la manera en que presentemos la información, unos jugadores la asimilarán mejor que otros.

Los estilos en los que un jugador asimila la información que queremos proporcionarle para su mejora son los siguientes:

Visual

Algunos jugadores aprenden de forma más eficiente a través de la observación y la imitación. De ahí que en cualquier curso de entrenador una de las recomendaciones más frecuentes sea la de acompañar las explicaciones con una demostración práctica.

El objetivo de esta demostración no es otro que el de reforzar o complementar la explicación verbal, porque no todos los jugadores son capaces de visualizar con claridad lo que el entrenador explica con palabras.

Tenemos que ser conscientes de que en el grupo de chicos a nuestro cargo, un porcentaje de ellos asimilará mejor las enseñanzas de un modo visual.

¿Por qué es importante tenerlo presente? Porque si lo pasamos por alto y nos limitamos a dar nuestras instrucciones de forma verbal, este porcentaje del grupo no será capaz de incorporar de manera satisfactoria lo que tratamos de inculcarles.

Como conocedores de este hecho, tendremos que adaptar nuestro estilo de enseñanza en determinados momentos, para lo cual podemos:

Mostrarles vídeos de jugadores famosos con la intención de que traten de imitar algunos de sus gestos técnicos (que estén acordes a su nivel)

Mostrarles vídeos de acciones resaltando aspectos de táctica individual en los que les hagamos notar la toma de decisión de un jugador para que aprendan a leer el juego cuando se vean en situaciones similares.

Llevar a cabo demostraciones de gestos técnicos que queramos que aprendan, o en caso de que sean demasiado complejos para nuestra capacidad como entrenadores, utilizar a jugadores de mayor nivel que ya los dominen, para que puedan observar de forma detallada su ejecución

Utilizar gráficos que les permitan entender una acción táctica ( a partir de cierta edad)

Auditivo

Este es el método más empleado por casi todos los entrenadores, y curiosamente, el que menos resultados ofrece. Por alguna razón queremos creer que si proporcionamos mucha información al jugador, al menos retendrán una parte de ella, pero hay que tener en cuenta que si esto sucede será, en el mejor de los casos, entre los jugadores que tengan un estilo de aprendizaje principalmente auditivo.

Esto no significa que haya que renunciar a proporcionar información a nivel verbal, ya que buena parte del feedback que reciban los jugadores será por esta vía. Simplemente hay que tener en cuenta que habrá jugadores que no sean capaces de mantener la concentración necesaria para entender, interiorizar y aplicar todo lo que transmitimos de palabra. Con estos jugadores habrá que ser más pacientes y probar otras fórmulas.

De lectura

Por mucho que las nuevas tecnologías hayan cambiado nuestra forma de relacionarnos con la información, los chicos jóvenes todavía reciben buena parte de los conocimientos que adquieren en la escuela de forma escrita, por medio de libros y apuntes. Por lo tanto, están muy acostumbrados a asimilar conceptos por esta vía.

Sin embargo no son muchos los entrenadores que la emplean a la hora de transmitir conocimientos. Con ello están dejando de lado la posibilidad de mejorar la comprensión general del juego de algunos chicos que quizás podrían verse beneficiados si se les hiciese llegar de este modo parte de la información.

Kinestésico

Por último habrá jugadores cuya mejora venga dada principalmente por las sensaciones que experimentan. Los jugadores que prefieren el estilo kinestésico son aquellos que obtienen y retienen la información de forma más eficaz realizando las acciones que se les pretende enseñar. Estos jugadores asimilan mejor simplemente «haciendo».

Con este tipo de jugador el tiempo mejor aprovechado es el que se utiliza en cancha, llevando a cabo por sí mismo el gesto técnico o el concepto que se le quiere inculcar. Por poner un ejemplo, asimilarán mejor un sistema a través de desplazarse por la cancha y llevar a cabo las acciones que se le solicitan (bloquear, abrirse, etc.) que viéndolo en un gráfico o explicado de forma verbal.

¿Cómo sabemos qué estilo emplear con cada jugador?

En realidad, esta clasificación no sirve de mucho a efectos prácticos. Porque aunque la lógica nos dice que averiguar el estilo que cada jugador prefiere y utilizarlo con él es la mejor forma de asegurarse de que la mayor parte de lo que enseñas va a serle útil, este planteamiento es utópico.

Llevar a cabo un estudio en profundidad de los estilos de aprendizaje con el que cada uno se siente más cómodo y después adaptar nuestro mensaje de forma individual requiere de una cantidad de tiempo y esfuerzo que está fuera de la realidad.

Pero sí que contamos con algunos datos que pueden ayudarnos. Por ejemplo, según la plataforma Mindtools, el 65% de los individuos prefieren un estilo de aprendizaje visual (aquí se incluiría el de lectura), mientras que un 35% se siente más cómodo con el auditivo y un 5% con el kinestésico.

A esto hay que añadir que en mayor o menor medida, todos tenemos capacidad de asimilar información por cada una de estas vías. Es decir, tal vez una u otra no consigan captar tanto nuestra atención o nos resulte más difícil recordar, pero eso no las invalida y todas tienen cierto grado de utilidad.

El enfoque más eficiente

Por lo tanto, el sentido común nos indica que lo adecuado es emplear todos los estilos, de modo que al combinarlos, podamos conseguir que el jugador comprenda lo que queremos transmitirle por alguna de estas vías, sea cual sea su preferida.

También es recomendable tener en cuenta los mencionados porcentajes para una mayor eficiencia. Si la gran mayoría (65%) aprende mejor por medio de estímulos visuales, este debería ser el estilo de enseñanza predominante.

Por lo tanto, los vídeos, las demostraciones, las lecturas o los gráficos deben ser parte fundamental de nuestro modo de enseñar baloncesto. Pero han de tener el complemento de explicaciones verbales (que nunca deben ser muy extensas) así como de la realización en pista por parte de los propios jugadores.

De este modo nos aseguramos de que sea cual sea el estilo de aprendizaje con el que maximiza su absorción de conocimiento, estamos empleándolo en algún grado.

Conocer nuestros puntos fuertes y débiles

Finalmente, para poner la guinda a este proceso, también tenemos que ser conscientes de nuestras debilidades y fortalezas.

Como entrenadores cada uno disponemos de una serie de particularidades que nos hacen únicos. Hay grandes entrenadores en el aspecto táctico, otros son excelentes en la enseñanza de habilidades técnicas, unos tienen más carisma, otros menos, los hay que se sienten cómodos improvisando y quienes necesitan llevar preparado hasta el último detalle.

Es importante conocerte para encajar tus cualidades con los métodos de aprendizaje previamente mencionados. Y esto exige ser brutalmente honesto contigo mismo.

Por ejemplo, si eres un entrenador con una capacidad verbal y didáctica extraordinaria, con una personalidad magnética, y una presencia que impone respeto, es bastante probable que tus explicaciones habladas resulten mucho más eficaces que las de un compañero que se traba, tiene una voz desagradable, un acento extraño o cuya presencia física no invita a mantener la mirada.

Si ese es tu caso, sencillamente has de tomar conciencia de ello y mantener las explicaciones verbales al mínimo imprescindible, utilizando otros medios más frecuentemente para transmitir tus conocimientos. El motivo es muy simple. No vas a lograr retener la atención de los jugadores sobre el contenido de lo que pretendes transmitir.

Lo mismo se aplica en el caso de las habilidades técnicas. Un entrenador que haya sido jugador de alto nivel se verá muy beneficiado de demostrar por sí mismo la realización de ciertos gestos complejos, puesto que los domina. Si, como yo, has sido un jugador mediocre, pretender llevar a cabo determinadas demostraciones que están fuera de tu nivel de habilidad solo logrará minar tu autoridad ante los jugadores. Deberás por tanto asumir esa carencia y tratar de enseñarles utilizando un medio distinto.

Conclusión

Lo que diferencia a los mejores entrenadores del resto no es su caudal de conocimientos, sino su habilidad para lograr que los jugadores incorporen nueva información y la apliquen a su juego.

Por eso tener presente los diferentes estilos de aprendizaje y adaptar tus métodos en función de estos y de tus propias características es la mejor forma de conseguir el objetivo que todos buscamos.

Probablemente mucho de lo aquí explicado resulte obvio, o no te haya supuesto ninguna novedad, pero siempre hay margen para mejorar algún detalle. No es tanto lo que sabes como lo que pones en práctica. En mi caso empleo exactamente la fórmula que he propuesto aquí.

Trato de utilizar las explicaciones verbales en su justa medida (otra cosa es que lo logre), y me apoyo en material gráfico o escrito para que los jugadores asimilen lo que quiero enseñarles. Hago que lo ejecuten en la cancha. Les muestro vídeos de gestos técnicos complejos y situaciones de partido. Y por supuesto, realizo demostraciones siempre que estén dentro de mi capacidad.

Con todo ello me aseguro de captar su atención por diferentes vías, de manera que, sea cual sea el estilo de aprendizaje con el que se encuentran más cómodos, a la larga se produzca una mayor asimilación de conocimientos.

Xuancar Navarro

Entrenador Superior de Baloncesto

Xuancar Navarro

Entrenador Superior de Baloncesto

Con casi 15 años de experiencia dirigiendo diferentes equipos de base, también ofrece servicios de comunicación para clubs de baloncesto a través del sitio web Xuancarnavarro.com

Con casi 15 años de experiencia dirigiendo diferentes equipos de base, también ofrece servicios de comunicación para clubs de baloncesto a través del sitio web Xuancarnavarro.com

Con casi 15 años de experiencia dirigiendo diferentes equipos de base, también ofrece servicios de comunicación para clubs de baloncesto a través del sitio web Xuancarnavarro.com

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